martes, 2 de diciembre de 2014

Reunificación alemana: 25 años después


Hace menos de un mes, veía en las noticias de la televisión los homenajes que se celebraban por el 25º aniversario de la caída del muro de Berlín. Las imágenes de entonces no pueden ser más emocionantes: miles de berlineses a ambos lados y encima del muro, das berliner Mauer, con cinceles y martillos u otras herramientas más rudimentarias, comenzaban a derribar el telón de acero, el muro de la vergüenza, como se le llamaba en occidente. Para la extinta RDA el nombre oficial era “Muro de protección Antifascista”, y esa noche del 9 de noviembre de 1989, tras 28 años, comenzaba una nueva etapa en la vida de millones de alemanes.
 

 
Y mientras volvía a ver, emocionada, las caras de felicidad de todas esas personas en el año 89 o el concierto y los fuegos artificiales en la actualidad para conmemorar la caída, me estaba preguntando… ¿Cómo ha sido el proceso de reunificación alemana, die Wende?¿Cuánto le ha costado a Alemania tener un país unido?


El 1 de marzo de 1990 se creó la THA (Treuhandanstadt), agencia para administrar las empresas de las regiones orientales que sólo hasta diciembre de 1990 se hizo cargo de más de ocho mil empresas en las que trabajaban cuatro millones de personas. Cuando se disolvió en 1994 se había hecho cargo de más de 12.000 empresas.

Son muchos los que califican la gestión de la THA como auténtico expolio, ya que de todas esas empresas, el 74% fueron adquiridas por empresas de la RFA. Otros, sin embargo, califican de necesario el desmantelamiento del anticuado e improductivo tejido industrial que había hecho que la economía de la RDA se hubiese colapsado ya que, según se cuenta, nada práctico se producía.
 
A causa de esas políticas económicas y de la gestión de la Treuhand que precipitó el cierre de empresas más que sanearla, una desconcertada población tuvo que enfrentarse a un fenómeno hasta entonces desconocido en la RDA: El desempleo, que golpeó con furia ya que aumentó hasta un 30%.
Pero los entusiastas habitantes del este de Alemania no sólo se tuvieron que enfrentar al paro como consecuencia de la implantación de la economía de mercados, también al hecho de que habían estudiado carreras en la universidad que ni siquiera existían en occidente y que ya no valían para nada o sentir el desprecio por sus anticuadas técnicas de trabajo en occidente.
 
Según los expertos, el coste de la reunificación, hasta la fecha, ha sido de dos billones de euros. De esa enorme cantidad de dinero que, si no es escrita en un papel, no alcanzo a imaginar, el 65% ha ido a parar a  prestaciones sociales, sobre todo a seguros por desempleo. 300.000 millones de euros se han gastado en infraestructuras como ferrocarril, carreteras e incluso la reconstrucción de ciudades derruidas desde la segunda guerra mundial. En Alemania, desde el año 1993 los contribuyentes occidentales  han estado pagando un impuesto especial de solidaridad equivalente al 5.5% del impuesto sobre la renta que, de momento, tendrá vigencia al menos hasta el año 2019.
 
A estos enormes gastos hay que sumar los 100 marcos de bienvenida que se dio a todo alemán de la parte oriental o el mantener el cambio de la moneda de la RDA a marcos de la RFA al 1:1 como rezaba uno de los famosos diez puntos del “Tratado para la Unión Económica, Monetaria y Social” que entra en vigor el 1 de julio de 1990.
Pero, ¿cuál es la tasa de desempleo de Alemania?
En el año 91 la zona occidental de Alemania tenía una tasa de paro del 6% mientras que en los estados orientales alcanzó el 30%, cifra que bajó al 9,1% en 2010 mientras que en la RDA se mantenía al 5,8%.
El este de Alemania, gracias a las ingentes cantidades de dinero inyectadas en su economía, ha mejorado las cifras de los primeros años de la reunificación. La tasa de productividad, por ejemplo, en 1990 era de un tercio respecto al oeste mientras que hoy en día es de un 79%.
 
Una de las principales consecuencias del aumento del desempleo en el este de Alemania ha sido la emigración. Hasta 2014, se estima que dos millones de personas han abandonado la antigua RDA. En ciudades como Hoyerswerda, en el estado federal de Sajonia, en 1997 la población había caído un 70%. En Schwedt, ciudad de Brandenburgo, la fuga de jóvenes llega al 85%. En Renania del Norte-Westfalia, el gobierno ha elaborado un plan de retorno para emigrantes con ayudas para buscar trabajo y vivienda www.mv4you.de y en Mecklenburgo-Antepomerania se aboga por la subida de salarios que, en el pasado se bajaron creyendo que así se incentivaría la llegada de empresas (¿les suena?).
 
Al hecho de la emigración por desempleo, hay que sumar el aumento de la esperanza de vida en la población de siete años, hecho que, a pesar de lo positivo, hace que el envejecimiento de la población sea un problema real al que las autoridades han de enfrentarse. Ello trae el cierre de escuelas e incluso el derribo de viviendas que, hasta 2016, será de 1,5 millones.
Así pues, se puede decir que en Alemania aún hay un muro levantado y es que, las diferencias entre ambas zonas son todavía patentes. Son muchos los ciudadanos occidentales que ya están algo cansados de “mantener” a sus hermanos del este pues no alcanzan a entender cómo después de 25 años y 2 billones de euros, la antigua RDA tenga que ir a remolque suyo.
Por otra parte, cerca del 30% de la población del este siente nostalgia del lo que fuera la RDA, y no nos referimos sólo a los productos típicos de aquellos tiempos como la crema Florena o los pepinillos Spreewald que a todos nos suenan gracias a la película “Goodbye Lenin” (2003) o los Ampelmännchen (muñequitos de los semáforos de la RDA), productos que hoy triunfan en occidente, sino al hecho de que, a pesar del miedo a la Stasi, la falta de libertad o la escasez de bienes de consumo, el tener un empleo y una vivienda aseguradas han hecho que se acuñe un nuevo término: “Ostalgie”, juego del palabras entre “Ost” (este) y “Nostalgie” (nostalgia).







 




 






¿Puede ser que lo que se consideró hace 25 años una fiesta hoy pese en el corazón de los alemanes? No lo creo. Que 16 millones de personas vivan en libertad y democracia no puede pesar nunca.
 

 

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