lunes, 19 de enero de 2015

Fístula obstétrica

Creo que soy una persona agradecida. Desde muy, muy joven he sido consciente de la suerte que he tenido al nacer en esta parte del mundo. No sólo he tenido siempre mis necesidades básicas cubiertas sino que, además, puedo disfrutar de esos caprichos que nos hacen la vida un poco más agradables.
 
Ha habido dos momentos en los que tener acceso a la sanidad me han hecho constatar lo afortunada que soy. Uno de ellos fue el momento de parir a mi hija. Tuve la inmensa suerte de poder parir en uno de los mejores hospitales de Europa, el hospital de La Paz de Madrid, que cuenta con una excelente unidad de neonatología, que ante la posbilidad de algo vaya mal, siempre es un alivio. En todo momento me vi arropada por un personal muy profesional pero también muy humano, y aunque fue un parto más intervenido de lo que yo quería, el balance fue positivo.
Una vez pasados los nervios, cuando ya tienes a tu hija en brazos, ves que todo ha salido bien y regresas del "planeta parto", es entonces cuando das las gracias por estar en ese hospital. Y es en esos momentos cuando piensas en todas esas mujeres del resto del planeta que más que parir, malparen.
 
Hace años, mucho antes de que yo me planteara ser madre, leí acerca de la fístula obstétrica. ¿Fístula obstétrica? ¿Y éso qué es? Cuando las contracciones previas a un alumbramiento se prolongan muchas horas o incluso días, la cabeza del bebé presiona los tejidos contra los huesos de la pelvis de modo que la circulación sanguínea se interrumpe y ese tejido muere. Con el paso del tiempo se va abriendo una abertura entre la vejiga y la vagina, que a veces llega incluso al intestino grueso. La consecuencia es, suponiendo que la madre sobreviva al parto (el bebé casi seguro que no lo hace), que dejan de controlar sus esfínteres.
Según la OMS cada año entre 50.000 y 100.000 mujeres la sufren. Se calcula que unas dos millones de  mujeres sólo en el África subsahariana y Asia la padecen.


 
Pero por si eso no fuese suficiente, los maridos de estas mujeres las repudian e incluso sus propias familias no las dejan volver a casa, o aunque se lo permitan, las mantienen apartadas, encerradas. Muchas de ellas son expulsadas de sus aldeas.
 
Todo esto es consecuencia de la falta de infraestructura sanitaria y, sobre todo, de los embarazos prematuros. Hay que recordar que hay muchos países del mundo en el que los matrimonios infantiles son una práctica habitual.
 
Pero casi siempre, toda sombra tiene su parte de luz y es por ello que quiero hablar de dos mujeres extraordinarias que luchan por cambiar esta terrible realidad. La primera de ellas es Becky Kiser. Una estadounidense que a través de su fundación "Women to Women" tiene dos hogares en Etiopía en los que estas mujeres pueden aprender a leer y a escribir, pueden aprender incluso un oficio para cuando, una vez operadas, puedan volver a sus aldeas. Pudes conocer su historia e incluso hacer una donación en la web www.tampledhouse.org

Becky Kiser a la izquierda de la imagen

Otra de estas maravillosas mujeres que hacen que el mundo parezca un lugar mejor donde vivir es la doctora Catherine Hamlin que junto a su marido fundó el Hospital de Fístula de Addis Abeba, único centro sanitario en el mundo dedicado en exclusiva a curar este mal. Esta doctora australiana ha tratado a 34.000 mujeres y ha estado nominada dos veces a conseguir el Premio Nobel de la Paz (qué curioso, a Obama sí se lo han dado, qué bien repartido esta el mundo) la última este recién concluído 2014. El premio que sí le han otorgado ha sido el Right Livelihood Award, considerado el Nobel  alternativo. En youtube se puede ver el emocionante y enternecedor documental "The Meaning of Courage (a Walk to Beautiful)" en el que se cuenta la curación de varias mujeres tras su paso por el hospital.

La doctora Catherine Hamlin en el centro de la imagen


Así pues, a los ateos, siempre nos queda la esperanza de creer en este tipo de personas que, a mi modo de entender, son lo más parecido a los supuestos ángeles del cielo.

 
 
 
 

4 comentarios:

  1. Que suerte hemos tenido de nacer en este lado del mundo y aun así nos quejamos de todo. Gracias Mercedes por descubrirme todas estas cosas que ni me imaginaba que existieran.

    ResponderEliminar