sábado, 14 de febrero de 2015

My stealthy freedom

Desde hace algún tiempo sigo por las redes sociales un movimiento llamado "My stealthy freedom". Es este un movimiento al que cada vez se están uniendo más mujeres en Irán. Consiste en que, cuando nadie las ve (o para las más atrevidas cuando sí las ven), se liberan del velo islámico o hiyab en público, se hacen una foto y la suben a las redes, principalmente a facebook.
 
 
 
La mujer que comenzó el movimiento es Masih Alinejad, una periodista iraní exiliada en el Reino Unido. Dos fotos bastaron para comenzar con este movimiento que cuenta a día de hoy con 763.298 seguidores en facebook. La primera era una foto de Masih caminando por las calles de Londres con el pelo suelto y al viento. En seguida comenzó a recibir mensajes que desde Irán le decían lo afortunada que era. Después publicó otra foto de ella misma conduciendo por la carretera en Irán y también sin velo. Junto con la foto preguntaba cuántas mujeres en Irán, en momentos de soledad, se soltaban el pelo. Instantes después comenzó a recibir cientos, miles de fotos de compatriotas sin el hiyab en todo tipo de escenarios.
 
Masih Alinejad
 
 
En Irán, desde la revolución de 1979 liderada por el ayatolá Jomeini, se impone el código de vestimenta islámico, siendo el chador de uso obligatorio para las mujeres desde los 9 años. Durante el gobierno del tímidamente reformista Mohammad Khatami de 1997 a 2005, se permite el uso de pañuelo que permite enseñar el flequillo y ropa occidental aunque debajo de una túnica o levita de  manga larga y largo tipo tres cuartos. El chador sigue siendo de uso obligatorio en mausoleos y mezquitas. No obstante, y aunque se haya relajado el uso del chador, hay que tener en cuenta que en muchos países del mundo no sólo las autoridades pueden decirte cómo vestir, sino también tu padre, tu marido o tu hermano. Y ¡ay! de aquella mujer que caiga en familia conservadora.
 
Jóvenes con vestimenta algo más "occidentalizada"
 
Chador iraní
 
En Irán, por ley, en caso de divorcio la mujer pierde la custodia de sus hijos, su testimonio vale como el de dos hombres e incluso se contempla que su vida vale la mitad que la de un hombre. Por supuesto, todo un clásico es el hecho de que la mujer necesita autorización de un hombre para trabajar fuera de casa o para viajar. De la lapidación por adulterio ni hablamos.
 
La web de Amnistía Internacional está llena de casos de violaciones contra los derechos humanos en Irán. Sonado fue el caso de los seis jóvenes, entre ellos tres chicas sin velo, que cantaban y bailaban la canción 'Happy' de Pharrell Williams. Fueron condenados a penas de hasta un año de prisión y 91 latigazos. Gracias a la presión internacional está condena se suspendió a condición de que no volvieran a cometer otro "delito". De hecho, las mujeres que cuelgan sus fotos con el pelo al descubierto se arriesgan a ser condenadas a dos meses de cárcel o a 50 latigazos.
 
En Irán existe un Presidente de la República, pero por encima de éste está el Líder Supremo como último eslabón del poder político. Este Líder Supremo o Máximo es elegido por la Asamblea de Expertos, de hecho, el artículo 110 de la constitución le atribuye la potestad de delinear la líneas maestras de la política, importantes funciones en materia de nombramientos y control de distintos órganos, además de la jefatura de las fuerzas armadas, siendo él quien declara la guerra.
También existe el Consejo de los Guardianes que actúa como un tribunal constitucional haciendo también de filtro a posibles candidaturas a elecciones parlamentarias y presidenciales. También existe la policía moral, encargada de que las buenas costumbres del islám sean respetadas. Acojona sólo el nombre de todos estos órganos, ¿eh?
 
El uso del velo es desde hace tiempo un asunto polémico incluso en Europa, donde países como Francia han prohibido su uso en público. Bajo mi modesto punto de vista, las prohibiciones nunca llevan a nada bueno. Lo ideal sería que, en países islámicos lo llevaran las mujeres que quisieran hacerlo, que nada ni nadie las obligara. Y en Europa debería trabajarse con esas mujeres, o más bien con las niñas nacidas aquí, para que entendieran que son libres de llevarlo o no, que aquí existen leyes que las protegerán, pero nunca prohibir su uso pues como dijo el filósofo Michel de Montaigne: "Prohibir algo es despertar el deseo" y de lo que se trata es de despertar la libertad y el respeto.
 
 

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