jueves, 5 de febrero de 2015

¿Defendiendo los derechos humanos?

No sé cuándo comenzamos a escuchar hablar del Estado Islámico en las noticias. Pierdo la noción del tiempo con mucha facilidad, y, aunque algo sea un fenómeno relativamente nuevo, supongo que a base de oirlo a diario se convierte tan en cotidiano que entra a formar parte de nuestras vidas y parece que lleva desde siempre en ella.

Creo que antes de conocerlo por las noticias, lo conocí investigando qué era el símbolo que varios conocidos habían añadido como su avatar de twitter o facebook, el de "todos somos nazarenos"

Símbolo de 'todos somos nazarenos'
 

Leyendo acerca de este símbolo me enteré de que era con esa letra con la que los bárbaros del Estado Islámico marcaban las casas de los cristianos de Iraq. Después de conocer estos hechos ya fueron tristemente habituales las noticias de ejecuciones masivas de cristianos o musulmanes suníes, soldados sirios (sin importar el bando al que pertenezcan), secuestro y ejecuciones de periodistas, enterramientos de personas vivas (incluídos niños) etcétera.

Cada día nos enfrentamos a imágenes terribles que unas cadenas de televisión tienen bien pixelar o directamente a omitir cuando llegan al momento culminante del crimen y, cada día, nos asustamos un poco más de que algo así esté ocurriendo en el mundo. Podemos hasta imaginar que el mundo tan seguro que tenemos a nuestro alrededor un día se desmorone y lleguemos a sufrir el terror como ya pasó el 11m en Madrid o recientemente en la redacción de Charlie Hebdò en París. Todos estamos en contra de la violencia y en especial de la violencia más atroz.

Pero mira por donde que hace unos días conocemos la noticia de que el rey de Arabia Saudí Abdalà bin Abdulaziz Al-Saud había muerto. Hasta ahí todo correcto, una noticia más pero ¡Oh, sorpresa! El rey de España, Felipe VI junto con el ministro de defensa acudieron raudos y veloces a Arabia Saudita a presentar sus condolencias al hermano del fallecido y sucesor al trono Salmán bin Abdelaziz bin Saud. Toma del frasco, carrasco.

Es decir, que en este país estamos todos aterrorizados con el salvajismo de los cafres del Estado Islámico pero el jefe del estado, el que se supone nos representa a los españoles viaja a un país que es una monarquía absolutista  (si os fijáis en los apellidos de los reyes de Arabia, 'bin Saud', el país lleva el nombre de su familia real, como si España se llamara España Borbónica), una teocracia, un país donde la interpretación más estricta de la sharía es la ley.
Un país en el que el bloguero Raif Badawi ha sido condenado a diez años de cárcel y a 1000 latigazos (repartidos en 20 sesiones de 50 latigazos cada una, para que no muera tan rápido, claro) por insultar al islam.
 

 

Arabia Saudí es un país donde está instaurada la pena de muerte, no existen juicios justos y en numerosas ocasiones los acusados no tienen siquiera asistencia letrada. Esta situación es especialmente preocupante en el caso de todos los trabajadores migrantes que allí residen y que ni siquiera entienden el idioma. Sentencias dictadas basadas tan sólo en la confesión del acusado obtenida a base de maltrato y coacciones.

Sabido por todos es la discriminación que la mujer sufre allí. Más allá de que tengan que vestir la abaya, en ese país las mezquitas, los restaurantes o las universidades están segregados por sexos. Las mujeres no pueden conducir o ir al médico sin autorización de un tutor masculino, tienen carreras universitarias vetadas, no pueden elegir marido...

Mujeres vistiendo la abaya. 

Pues bien, este es el país al que nuestro jefe de estado ha viajado y al rey que permite estas atrocidades es a quien ha presentado sus respetos. Se nota quien tiene el dinero y quien ha permitido que tu padre amase una ingente fortuna, ¿eh, Felipe? Aunque bueno, en España tenemos un historial bastante bueno de bajarnos los pantalones ante dictadores de todo tipo:



Rajoy y Obiang, de buen rollo.

Juancar y Mohammed VI.
El Sáhara ya tal.


Oh, my god!!
¿Pero Chávez no era lo peor de lo peor?

Gadafi y Zapatero acordando dónde
montar la jaima.

Y a todo esto, se me está ocurriendo una pregunta... ¿Por qué todos aquellos que comparan a Pablo Iglesias con Hitler o Mussolini no lo hacen nunca con Franco? Ahí lo dejo...
 
 

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias. Oye, vi lo del concierto aunque tarde. ¡¡De todos modos, no pudiera haber ido !!

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