sábado, 28 de marzo de 2015

Va por los niños

Hace algunas semanas, en las noticias de la tele, el presentador, con cara compungida y profunda tribulación en sus ojos daba la noticia de que un nuevo vídeo del grupo terrorista Estado Islámico mostraba cómo un niño era el encargado de apretar el gatillo y ejecutar a un prisionero. El profundo pesar en la mirada del presentador se esfumó rapidamente cuando la siguiente noticicia que tenía que presentar era el desfile de Victoria's Secret o quizás el nuevo vídeo-chorra viral en la red de un perro bailando por Beyonce o similar.
 
Pero volviendo al tema de usar a niños como soldados, "madre mía - pensé - si eso es más viejo que el comer". ¿Por qué lo dan cómo una gran novedad de ese grupo de majaras terroríficos?
 
Hay muchísima literatura que leer sobre el uso de niños soldado, por ejemplo, en África. Fanáticos como Joseph Kony y su Ejército de Resistencia del Señor (LRA) han secuestrado para usar como soldados y/o esclavos sexuales a más de 50.000 niños en Uganda y Sudán del Sur según estima UNICEF. Si se consiguiera arrestar a Kony, se le podría acusar de 12 crímenes contra la Humanidad.
 
Y esto es sólo un pequeño ejemplo de los muchos grupos paramilitares que usan niños como soldados. En la guerra Irán-Iraq, se acusó a Irán de usar a niños para detectar minas haciéndoles correr delante de los soldados. Famosa es también Birmania (o Myanmar) por usar niños en su ejército. Pero hay muchos más países en los que los niños no tienen derecho a una infancia: Colombia, Chad, República Centroafricana, la región de Darfur, Sri Lanka... bueno, realmente terminaríamos antes si nombramos los países que no los usan.
 
Niños soldado. Birmania.
 
 
La falta de respeto a los niños viene de lejos. Ya en la Edad Media tuvo lugar un hecho que no difiere mucho de los hechos que acontecen en el presente como ya hemos visto. La llamada "Cruzada de los Niños" tuvo lugar en el siglo XIII, más concretamente en el 1212.
Se cuenta que un niño francés recibió la visita del mismísimo Jesús de Nazaret que le encomendó la misión de organizar un ejército de niños para emprender una quinta cruzada que liberara la ciudad santa de Jerusalén del yugo del dominio musulmán. Al mismo tiempo Jesús se aparece a otro niño alemán al que le encarga la misma misión.
Se cuenta que entre estos dos niños consiguieron unir en Marsella un ejército de 3.000 niños famélicos que huyeron de sus pueblos víctimas del hambre o el maltrato persiguiendo esta misión divina (de Alemania y Francia salieron 30.000 pero muchos de ellos se quedaron por el camino víctimas del hambre y las enfermedades). Durante semanas estuvieron rezando a orillas del Mediterráneo convencidos de que las aguas se abrirían como cuenta la biblia que se le abrieron a Moisés.
Fue entonces cuando unos mercaderes muy bondadosos pusieron sus barcos a disposición de los niños. La dura realidad fue que cuando llegaron a Alejandría, los vendieron como esclavos.
 
 
 
¿Realidad o Ficción? No se sabe a ciencia cierta qué hay de verdad en este relato. Las visiones de los niños pudo ser una mezcla de fanatismo y alucinaciones provocadas por el hambre. Las hambrunas, las enfermedades y las guerras han empujado desde siempre a la población a desplazarse y lo que en este relato puede que haya de realidad sea la necesidad de miles de niños desprotegidos de buscar una vida mejor. 
Sin viajar hasta el pasado, hoy en día tenemos un claro ejemplo. Cada año miles de niños intentan cruzar la frontera de EE.UU con México, o sin irnos tan lejos muchos menores tratan de llegar a Europa saltando la frontera de Ceuta y Melilla, cruzando el estrecho de Gibraltar en colchonetas de playa u ocultos en el interior de un camión.
 
Otro ejemplo más cercano aún: Ayer oía en la radio un informe de Cáritas que arrojaba la terrible cifra de que en la Comunidad de Madrid 1 de cada 5 niños vive en la pobreza, es decir, un 20% de la población infantil está ya pasando necesidad.
 
 
 
No hace falta irnos hasta la lejana edad media o a países subdesarrollados para observar la falta de respeto que los niños provocan. Falta de respeto y de empatía que hace que los dirigentes políticos a los que pagamos para velar por ellos se nieguen, como ya ocurrió en las vacaciones de Navidad, a abrir los comedores escolares en Semana Santa. Un gasto ínfimo como Cáritas expresaba ayer, que permitiría que disfrutaran de, al menos, una comida diaria completa.
 
Pero claro, hay qué ver qué mal lo están pasando en Venezuela. Aquí en España, ya tal...

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