viernes, 24 de abril de 2015

Por una España laica

El otro día hablaban en la radio de que en España el 90 por ciento de niños musulmanes no reciben clases de religión islámica en el colegio. Tan sólo las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón, Canarias y el País Vasco, junto con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, ofrecen esta posibilidad a los alumnos.
 
Lo primero que uno piensa cuando oye algo así es que se produce una clara discriminación de niños que profesan otra religión a la católica ya que, según la ley española de libertad religiosa, existen acuerdos de cooperación del estado español y las distintas confesiones religiosas que hayan alcanzado arraigo en España. Estos acuerdos son con las comunidades católicas, islámicas, judías y evangélicas. Eso sí, los acuerdos con la Santa Sede católica tienen rango de acuerdos internacionales mientras que los acuerdos con las otras tres religiones son leyes de las Cortes Generales. Un detallito sin importancia.
 
 
 
Una vez ya te queda claro que es una discriminación flagrante, lo siguiente que se te viene a la mente, al menos en mi caso, es que aún sigamos dándole vueltas a la religión en pleno siglo XXI. ¿Por qué tiene que haber clases de religión en escuelas públicas? Es más, ¿Por qué tiene que haber clases de religión en escuelas concertadas que son financiadas hasta en un 58% por la administración pública? ¿No sería más sencillo llevar a tu hijo a clases de catequesis a la parroquia que te apetezca, a la sinagoga de la esquina o a la mezquita de la M30?
 
Y además, ya metidos en este debate, ¿por qué los maestros y profesores de otras asignaturas tienen que pasar unas oposiciones durísimas mientras que los de religión son seleccionados a dedo por el obispado o por la jerarquía de la religión que sea? Y además sus sueldos son sufragados por el erario público. ¿Tiene algún sentido todo esto?
 
La situación en otros paises de Europa no es mucho mejor. Tan sólo Francia ha sacado la asignatura de religión del plan de estudios, lo hizo en el año 1882. En el 2006 se aprobó una ley para incluirla de nuevo, ley que debía entrar en vigor en el 2012 pero que Hollande echó para atrás.
 
Así que así está patio. Que sí, que existe libertad religiosa y todos tenemos derecho a profesar la religión que queramos, faltaría más, pero en los lugares de culto o en tu casa, no en una escuela pública.
 
 
 
Y como en esta vida todo está entrelazado, cada vez me doy más cuenta, dio la casualidad de que justo el día en que escuchaba esta noticia en la radio, había empezado a releer un librito que compré hace muchos años en la libreria Raimundo de la plaza de San Francisco de Cádiz.
Este libro es una biografía escrita por Fernando de Puelles de Fermín Salvochea, el que fuera alcalde de Cádiz y presidente del Cantón gaditano durante la primera república (1873-1874) y que prohibió la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y enseñanzas oficiales sustituyéndola por la asignatura de Moral Universal. Él hizo en el siglo XIX lo que muchos pedimos en el XXI.
 
Librería Raimundo. Donde a veces encuentras un tesoro.
 
 
Según he estado leyendo estos días, en Alemania y Holanda, la asignatura alternativa a la religión es Filosofía. En Suiza, según el cantón que sea, puede ser Ética o Historia de las Religiones, lo que podría ser una materia muy interesante, porque lo que me produce rechazo no es aprender qué es una religión y en qué se basa, lo inadmisible a mi modo de ver es el adoctrinamiento religioso dentro de la escuela pública.
 
Hoy termino con una frase del alcalde Salvochea: "Mi patria es el mundo, mi religión hacer el bien, y mi familia la humanidad". Bonito, ¿no os parece?
 

 

jueves, 9 de abril de 2015

Cambio climático

Desde que descubrí la wikipedia soy una asidua lectora. Me gusta comenzar a leer sobre un tema y que, entrando en los enlaces que vas encontrando, termines leyendo sobre algo completamente diferente. Es algo así como el juego del teléfono o como un rumor que se origina y termina siendo algo que no tiene que ver con lo que el primer cotilla contó. En fin, que como últimamente me han acusado de escribir sólo sobre temas trágicos y desgraciados (como si yo tuviera la culpa de que los humanos hayan convertido el mundo en un lugar cruel y despiadado) voy a contar hoy algo curioso que encontré en la wikipedia y de lo que ni siquiera recuerdo cómo llegué hasta allí.
 
El artículo trata del cambio climático que se vivió en todo el mundo en los años 535 y 536 de nuestra era. En esos años, el planeta se cubrió de un manto de polvo atmosférico que impedía que los rayos del Sol llegaran hasta la Tierra. Crónicas de la época hablan como si permanentemente tan sólo brillara la Luna. Tal fue la oscuridad en que los humanos se vieron sumidos.
 
 

El motivo no se conoce con exactitud y existen diferentes teorías al respecto. Hay científicos que afirman que este fenómeno se debió al choque de un cometa contra la Tierra y hay otros que hablan de la erupción de un volcán, bien el Rabaul en la actual Papua Nueva Guinea, o bien el Krakatoa en Indonesia. Como era de esperar, semejante fenómeno de noche tan prolongada, causó la perdida de las cosechas y las consecuentes hambrunas a nivel mundial. Hay quien incluso afirma que tales hambrunas provocaron la extinción de civilizaciones como Teotihuacan en México. Bueno, no es que sea un tema muy alegre, pero la lejanía en el tiempo lo suaviza.
 
Pero la cuestión es, ¿qué ocurriría hoy en día si algo así sucediera? Si se perdieran las cosechas a nivel mundial, digo. Porque, como dice uno de los personajes de la peli argentina "Las viudas de los jueves" (la pusieron el otro día en la tele), hemos asumido como inevitable las hambrunas en los países subdesarrollados, hasta ahí ha llegado la inhumanidad de algunos, pero, ¿qué pasaría si los blanquitos con nuestros ipads y nuestros programas basura en la tele, de pronto, sufriéramos como en el Sahel donde 18 millones de personas se ven afectadas por la crisis alimentaria que allí se sufre?
 
Nos creemos los amos del Universo. En la Bolsa de Chicago, el mayor mercado del mundo de materias primas, se decide el precio de los alimentos en el planeta. De lo que allí se especula depende el precio del maiz en México, el pan en Kenia o el trigo en Chad. El hambre de millones de personas contra las ganancias de unos pocos. Capitalismo en estado puro. Todo controlado pero, ¿y si eso dejara de ser controlado por unos pocos? ¿Y si las fuerzas de la Naturaleza mandaran? Ahí lo dejo, que cada cual imagine el panorama planetario.
 
 
 
Maldita sea, al final me ha salido una entrada trágica. Por si no tuviéramos poco con la crisis económica, que los medios de comunicación pertenezcan a los poderosos o que Esperanza Aguirre pueda ser la nueva alcaldesa de Madrid, ahora también estoy acojonada porque un volcán pueda explotar a miles de kilómetros.
 
El próximo día podría hablar de "Master Chef" o algo así, aunque seguro que comienzo hablando de esferificaciones rollo Ferrán Adriá y termino hablando de la extinción de las abejas y el fin de la raza humana.
 
¡¡Ánimo, que mañana es viernes!! ¡¡Cabrones!!