martes, 19 de mayo de 2015

Asaltando los cielos

Llevo mucho tiempo pensando en escribir sobre podemos y en cómo hacerlo. En todo este año y pico que ha pasado desde la fundación del partido he estado siguiendo muy de cerca las noticias que han generado, las intervenciones de sus líderes en los medios de comunicación (debates, entrevistas, ruedas de prensa...) y, sobre todo, a poca atención que se prestara, los españoles hemos podido ser testigos de lo que el juego del poder supone y del miedo que perder ese poder genera en quienes lo ostentan.
 
Pero remontémonos al año 2011.
 
Por aquella época, muchos nos alegrabamos y compartíamos ese espíritu del 15-M que recorrió las plazas de España al grito de que los políticos que eran elegidos en las urnas cada cuatro años no nos representaban. Meses después, en agosto, asistimos desolados al pacto PPSOE para reformar el artículo 135 de la Constitución Española. Supongo que aquello ya fue la gota que colmó el vaso.
 
El Roto.
 
 
El movimiento del 15-M desapareció de las plazas pero, tal y como ellos expresaban en carteles, siguió en los barrios. Pero esto es lo que los poderosos no sabían. Que el movimiento continuó. Los grandes señores de los medios de comunicación y del Ibex 35 sonreían en sus sillones de cuero cuando, en el mes de noviembre, el partido popular ganaba las elecciones por mayoría absoluta. En esas elecciones fui presidenta de una mesa electoral y el recuento de las papeletas me mostró claramente el panorama que se nos avecinaba.
 
Todo iba como debía ir. El poder seguía en manos de quienes durante siglos lo habían tenido. Y vinieron los recortes en sanidad y educación; llegó el aumento de los desahucios; llegó la reforma laboral más infame de todos los tiempos y, por ende, la subida de la tasa de desempleo y el índice de destrucción de empleo; la pobreza llegó a la cada vez más diezmada clase media...
En las noticias escuchamos un buen día que el 33% de los niños españoles estaban en riesgo de pobreza y exclusión social:
 
-¿En España?- nos preguntábamos. Sí, en España.
 
 
El Roto.
 
 
Sólo hay que darse una vuelta por el centro de Madrid para observar cómo el panorama ha cambiado. Los homeless, sí, sí, esos que tanto molestan a Esperanza Aguirre y que quiere meter bajo la alfombra, ya no son esos señores de toda la vida con su cartón de vino y su carrito lleno de mantas y bolsas de plástico con no sé sabe muy bien qué dentro. Los homeless de hoy, los homeless 4.0 (perdón por la frivolidad) son chicos de 40 años aseados, dignos en su necesidad y de buen aspecto que pegan más de dependientes del Corte Inglés o en la caja de tu sucursal bancaria que sentados en una acera o vendiendo chicles en el metro.
 
El Roto.
 
 
Aquí, en España. Europa occidental. Unión Europea.
 
Y así andábamos cuando un chico con coleta llegó a la televisión y empezó a decir verdades como puños. Y me enteré de que tenía un programa de debate de geografía política en internet y, acostumbrada al nivel de la televisión comercial, flipé en colorines de lo que allí se hablaba y se podía aprender (siempre veo la tuerka y fort apache con un bloc y un boli para anotar lo que luego tengo que buscar en internet para aprender). Y un día, creo que el programa de Jesús Cintora, ese chico que tan bien hablaba anunció que daba un paso al frente y formaba un partido político.
 
Los cuervos negros sentados en sus consejos de administración o en sus bancadas del parlamento correspondiente se reían de ellos mientran esnifaban la cocaína pagada con dinero público o se trajinaban a la prostituta pagada del mismo modo. Pero hete aquí que las sonrisas se les heló en los labios cuando ese chico con coleta, el otro profesor con gafitas y ese Errejón con cara de niño de 12 años sacaron cinco eurodiputados en las elecciones europeas.
 
La cosa parecía que se ponía seria. A ver si es que los españoles de verdad han despertado y se nos va a acabar el chollo. Todos tranquilos, que no cunda el pánico, con una buena campaña de desprestigio y muchas mentiras, todo volverá a ser como Dios manda. A ver si una pandilla de profesores universitarios van a llegar a hacer pensar a todos estos borregos. ¡¡Que nos desmontan el chiringuito, Mariano!!
 
El Roto.
 
Hace unos dias se recordaba el cuarto aniversario del movimiento del 15-M. Los programas de la tele y la radio que hablaron sobre el tema coinciden en que podemos surge como respuesta a tal movimiento. Por una parte estoy de acuerdo, de alguna manera hay que dar voz a toda la indignación y la rabia que llevamos dentro cuando cada mañana escuchamos las noticias;  pero por otro lado, creo que podemos también nace para dar respuesta a una parte de la población que, como yo, nunca ha votado lo que ha querido.
Me explico: Creo que en este país, como yo, habrá mucha gente que nunca ha votado a un partido que defendiera los intereses de la minoría porque eran partidos tan poco votados (y el sistema D' Hondt tampoco ayuda que digamos) que sentías que tu voto no valía para nada. Por ello te limitabas a votar para evitar que lo peor, es decir el PP, saliese elegido. Así que, tal y como ocurrió en las europeas, por fin puedo votar a un partido con el que, no sólo me identifico, sino que por fin va a conseguir representación suficiente para poder trabajar y no limitarse a ser el bastón que nadie necesita para gobernar.
 
 
 
He estado buscando un artículo de Pérez Reverte que no he conseguido encontrar en el que hablaba de que los españoles hemos tenido varias oportunidades de cambiar nuestra historia y siempre las hemos desaprovechado. Una de ellas fue con el Concilio de Trento y la Contrarreforma católica en la que, en lugar de optar por el dios progresista de los protestantes, se optó por el Dios temible, oscuro y vengativo que nos sumió en la oscuridad y en el atraso. Dios que sirvió de justificación para aquellos que sembraron de terror el país y las cunetas de cuerpos sin identificar (que ahí siguen, por cierto).
 
Me pregunto, a las puertas de las próximas elecciones del domingo, si los españoles seremos capaces de abrir las ventanas de las instituciones públicas y dejar que entre el aire o sí, por el contrario, no nos atreveremos a desempolvar las alfombras del sistema organizado de corrupción que existe en comunidades como la valenciana o la madrileña. ¿Seremos los españoles ciudadanos del siglo XXI conscientes de que las instituciones y el poder son nuestros y lograremos hablar tranquilamente de Cataluña o de la monarquía, por poner dos ejemplos tan sólo?
 
No sé qué pasaría si podemos ganara las próximas elecciones generales, si nos saldrían rana o no. Pero creo que el ánimo y la esperanza que nos han traído a muchos, ya es de mucho agradecer.
 
 
 

martes, 5 de mayo de 2015

Jesús Hermida y aquellos maravillosos 80

Anoche, antes de irme a la cama le eché un vistazo a los trendic topic de twitter y vi el nombre de Jesús Hermida entre ellos. "Maldita sea", pensé. Normalmente, cuando ves un nombre propio entre la lista de tendencias de Twitter siempre piensas en lo peor. Y sí, tal y como temía, leí la noticia de que Jesús Hermida había fallecido esa misma tarde. Y, antes de dormirme, empecé a pensar en él.
 
Su estilo podía gustar o no, es posible que resultara algo pesada su manera de hablar, pero hay que reconocer que era una manera muy personal de hacerlo. Tan característica y personal era que los grandes Martes y Trece le hicieron una imitación con la que todos nos partimos de risa en uno de sus míticos especiales de fin de año de los 80.
 

De izquierda a derecha, "Gloria Fuertes" y "Jesús Hermida".


 
Y seguí pensando en él y varios recuerdos vinieron a mi mente. No he querido leer nada sobre él esta mañana para no intoxicar mi memoria.
Creo que tuvo un programa magazine por la mañana en el que se emitía la telenovela "Los ricos también lloran" que protagonizaba Verónica Castro (madre, por cierto de Christian Castro que triunfó un verano en España con su hit "azul"). Debí engancharme a esta serie durante las vacaciones de verano porque después, durante el curso, alguna vez fingí estar enferma para poder verla (sí, hoy confieso), hasta que mi abuela se dio cuenta y me dijo una mañana que aunque me quedara en casa no podría ver la tele. Así que me fui al cole con las orejas gachas. Cómo me gustaba, aún recuerdo la canción de la cabecera.
También creo que debió ser en su programa mañanero cuando emitieron "Santa Bárbara", serie que  veía en verano antes de bajar a la playa.
 
 
Verónica Castro, la prota.
 
 
Más tarde, cuando ya fui más mayor, creo que cambiaron su programa a por la tarde y allí ya emitieron la mítica telenovela "Cristal". Hace no mucho hablaron en la radio sobre la audiencia que cada día lograba este culebrón y era una barbaridad. Fue todo un fenómeno. Yo me partía de la risa con los decorados y con los guiones (durante episodios y episodios la trama no avanzaba) pero no me perdía ni un sólo capítulo. Luego vinieron otras telenovelas como Rubí, La dama de Rosa, Abigail... Pero como estas primeras, ninguna.
 
Y hay un recuerdo que tengo muy presente. Recuerdo perfectamente que fue en el verano del 89. Mientras mis padres dormían un rato la siesta, mi abuela veía el programa del Hermida y mientras yo andaba por allí le escuché presentar un vídeo de un grupo del que no me quedé en ese momento con el nombre. Siempre me ha gustado la música así que me quedé allí mirando.
No sé si mi hermano tenía la cinta metida en el vídeo (me refiero a esa cinta de vídeos musicales que todos íbamos grabando de programas tipo Rockopop que hacía Beatriz Pécker) o la metió corriendo en ese momento, el caso es que le dio al rec.
Y salieron ellos:
 
 
No se puede molar más
 
Era el estreno en España del vídeo de la canción "Sweet Child o' Mine" de Guns 'n' Roses y yo flipé mucho. Flipé con todo: Con la canción, con la estética de los tíos, con la guitarra de Slash... Porque hasta entonces existía el llamado heavy marujón (marujón por el cardado) de Whitesnake o Poison que molaba pero me daba un poco de risa. Lo que mis ojos estaban viendo en ese momento era diferente a todo lo que había visto hasta entonces. Estos eran unos tíos tan guays, tan duros y tan sobrados que mis entonces tiernos oídos no han dejado de flipar con sus dos primeros discos desde entonces (de la mierda que hicieron luego ya hablamos otro día).
 
Por cierto, que una tarde que fuímos a comprar al Pryca (sí queridos niños, el carrefour en el pleistoceno se llamaba pryca) alguien que yo me sé metió el vinilo de "Appetite for Destruction" en el carro de estrangis y coló. Pasó por caja sin ser descubierto por sus padres y allí sigue el vinilo, en la estantería de casa. Le salió la tarde redonda al niño...
 
Portada ochentera del disco.
 

Pues sí, queridos amiguitos, todo esto se me vino anoche a la mente al conocer la triste noticia.
El último recuerdo que tengo de Jesús Hermida es la serie de programas que hizo en la radio para celebrar los 50 años del primer single de los Beatles. Voy a ver si está en postcast y lo vuelvo a oir.
 
Y para terminar, os dejo con la misma frase con la que Hermida terminó su serie sobre los Beatles:  And in the end, the love you take is equal to the love... you make...
 

Hermida en los 80. DEP.

lunes, 4 de mayo de 2015

Willy Toledo y la depresión

Hace un par de semanas vi en la tele una entrevista con el actor Willy Toledo. En ella contaba cómo hacía unos meses que había pasado por una depresión bastante grande. Enumeró alguno de los motivos que le llevaron a ella y uno de ellos era la situación actual de este país. Y la verdad es que no me extraña, a poco sensible que se sea el panorama es para meterte en casa como él y no querer saber nada del mundo. Y es que se están viviendo situaciones que hace tan sólo diez años nos sonaban muy lejanos. Problemas de los que nos separaban el océano Atlántico o el estrecho de Gibraltar.
Hace tan sólo diez años mirábamos hacia otro lado, no nos tocaba tan de cerca y seguíamos tirando de la tarjeta de crédito. Nos creíamos Dinamarca o Noruega. Pero todo era mentira. Un truco de ilusionismo. Con un tejido industrial desmantelado basar la economía de un país en el ladrillo es pan para hoy y hambre para mañana.
 
Y de pronto nos despertamos. Empezó a destruirse empleo y las familian estaban hipotecadas hasta las cejas. Comenzaron los desahucios y comenzamos a ver en televisión cómo varios furgones y una decena de policías de metro noventa y vestidos con armadura derribaban a mazazos las puertas de las que hasta entonces eran las viviendas de ancianos, niños, bebés, padres y madres desesperados, sobrepasados por la situación. Da igual cuáles son tus circunstancias. Da igual si tienes un cáncer, no importa si eres una madre con menores con minusvalía a tu cargo, es indiferente si eres una anciana que avaló a su hijo. Te echan de tu casa y tienes que seguir pagando la hipoteca, porque no existe la dación en pago.
 
Policías reduciendo a una peligrosa terrorista
 
Y llegaron los recortes. Recortes en sanidad, por ejemplo, y ahí están los enfermos de hepatitis C esperando el tratamiento a su enfermedad mientras el Ministerio de Sanidad y las consejerías de la comunidades autónomas se pasan la patata caliente y, supongo, pretenden aburrir a los enfermos en un mar de burocracia. Lo malo es que no tienen tiempo de aburrirse porque van a morir antes.
 
 
 
 

Y subieron las tasas universitarias y recortaron las becas, así los hijos de los trabajadores precarios no podrán acceder a la universidad y ésta será sólo para los privilegiados. Y volveremos a la España gris de los años 50. Y en los coles los maestros tienen que hacer encajes de bolillos para mantener el nivel con menos medios. Pero todo está orquestado, al menos en la Comunidad de Madrid, donde pretenden a base de desprestigiar a la escuela pública que los padres lleven a sus hijos a la escuela concertada. La educación es un gran negocio  donde hay mucho forrándose.
 
Best friends forever
Y dentro de los recortes en educación están los repugnantes recortes en becas comedor o becas para libros de texto y material escolar. Ésto no es que te provoque una depresión, es que directamente dan ganas de emular a Michael Douglas en "Un día de furia". La semana pasada me sorprendí a mí misma leyendo la noticia de que, en la Comunidad Valenciana, se condiciona la obtención de becas comedor a saldar deudas contraídas por impago del IBI o multas de tráfico. ¿Se puede ser más cerdo? ¿Cómo se puede jugar con la comida de un niño? Y si tenemos en cuenta que esto sucede en la Comunidad Valenciana, comunidad donde cada día nos despertamos con algún político que ha metido la mano en el cazo, pues tiene más delito aún.
 
Cago en to' lo que se menea
 
 
Y luego está la lista de noticias de sociedad retrógrada y enferma. La semana pasada le pegaron una paliza a cuatro chicos gays aquí en Madrid y a los pocos días el Tribunal de la Unión Europea avala el prohibir a los gays donar sangre... ¿Pero qué mierda de sociedad es esta?
 
En fin, creo que me voy a meter en la cama hasta mañana...