lunes, 4 de mayo de 2015

Willy Toledo y la depresión

Hace un par de semanas vi en la tele una entrevista con el actor Willy Toledo. En ella contaba cómo hacía unos meses que había pasado por una depresión bastante grande. Enumeró alguno de los motivos que le llevaron a ella y uno de ellos era la situación actual de este país. Y la verdad es que no me extraña, a poco sensible que se sea el panorama es para meterte en casa como él y no querer saber nada del mundo. Y es que se están viviendo situaciones que hace tan sólo diez años nos sonaban muy lejanos. Problemas de los que nos separaban el océano Atlántico o el estrecho de Gibraltar.
Hace tan sólo diez años mirábamos hacia otro lado, no nos tocaba tan de cerca y seguíamos tirando de la tarjeta de crédito. Nos creíamos Dinamarca o Noruega. Pero todo era mentira. Un truco de ilusionismo. Con un tejido industrial desmantelado basar la economía de un país en el ladrillo es pan para hoy y hambre para mañana.
 
Y de pronto nos despertamos. Empezó a destruirse empleo y las familian estaban hipotecadas hasta las cejas. Comenzaron los desahucios y comenzamos a ver en televisión cómo varios furgones y una decena de policías de metro noventa y vestidos con armadura derribaban a mazazos las puertas de las que hasta entonces eran las viviendas de ancianos, niños, bebés, padres y madres desesperados, sobrepasados por la situación. Da igual cuáles son tus circunstancias. Da igual si tienes un cáncer, no importa si eres una madre con menores con minusvalía a tu cargo, es indiferente si eres una anciana que avaló a su hijo. Te echan de tu casa y tienes que seguir pagando la hipoteca, porque no existe la dación en pago.
 
Policías reduciendo a una peligrosa terrorista
 
Y llegaron los recortes. Recortes en sanidad, por ejemplo, y ahí están los enfermos de hepatitis C esperando el tratamiento a su enfermedad mientras el Ministerio de Sanidad y las consejerías de la comunidades autónomas se pasan la patata caliente y, supongo, pretenden aburrir a los enfermos en un mar de burocracia. Lo malo es que no tienen tiempo de aburrirse porque van a morir antes.
 
 
 
 

Y subieron las tasas universitarias y recortaron las becas, así los hijos de los trabajadores precarios no podrán acceder a la universidad y ésta será sólo para los privilegiados. Y volveremos a la España gris de los años 50. Y en los coles los maestros tienen que hacer encajes de bolillos para mantener el nivel con menos medios. Pero todo está orquestado, al menos en la Comunidad de Madrid, donde pretenden a base de desprestigiar a la escuela pública que los padres lleven a sus hijos a la escuela concertada. La educación es un gran negocio  donde hay mucho forrándose.
 
Best friends forever
Y dentro de los recortes en educación están los repugnantes recortes en becas comedor o becas para libros de texto y material escolar. Ésto no es que te provoque una depresión, es que directamente dan ganas de emular a Michael Douglas en "Un día de furia". La semana pasada me sorprendí a mí misma leyendo la noticia de que, en la Comunidad Valenciana, se condiciona la obtención de becas comedor a saldar deudas contraídas por impago del IBI o multas de tráfico. ¿Se puede ser más cerdo? ¿Cómo se puede jugar con la comida de un niño? Y si tenemos en cuenta que esto sucede en la Comunidad Valenciana, comunidad donde cada día nos despertamos con algún político que ha metido la mano en el cazo, pues tiene más delito aún.
 
Cago en to' lo que se menea
 
 
Y luego está la lista de noticias de sociedad retrógrada y enferma. La semana pasada le pegaron una paliza a cuatro chicos gays aquí en Madrid y a los pocos días el Tribunal de la Unión Europea avala el prohibir a los gays donar sangre... ¿Pero qué mierda de sociedad es esta?
 
En fin, creo que me voy a meter en la cama hasta mañana...
 
 
 
 
 
 

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