lunes, 1 de junio de 2015

No al TTIP

Hace tiempo que me apetecía escribir sobre un tema un tanto farragoso. Farragoso porque no tengo ni idea de Economía ni Comercio y porque en ningún medio masivo de comunicación se habla de este tema. Hay que ser un friki de twitter como en el que me estoy convirtiendo para saber que existe pues en ningún periódico que no sea digital ni en ningún informativo de la tele lo encontrarás. Me estoy refiriendo al TTIP (Transatlantic Trade Investment Partnership) o en español ATCI (Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión).
 
-¿Y ésto qué es?- te puedes estar preguntando. Pues yo, querido amiguito, antes de que se me termine de licuar el cerebro de tanto ver a Inda en los "debates políticos" de la tele, te lo voy a tratar de explicar.
 
El TTIP (pongo las siglas en inglés porque molo mazo) es un acuerdo de libre comercio que en la actualidad está en fase de negociación entre Estados Unidos y los veintiocho países de la Unión Europea.
 
 
Camilo sesto también mola mazo
 
 
Sus defensores hablan de él como el generador de grandes beneficios económicos y creación de empleo. Sus detractores, que no niegan que ésto ocurriera, critican que sería a costa de dotar de poder a las grandes empresas perdiendo así cada país en protección social y medioambiental. Se limitaría el poder de los gobiernos para legislar a favor de los trabajadores. Es decir, que perderíamos derechos laborales ya que EE.UU. tan sólo ha suscrito 2 de los 8 convenios fundamentales de la Organización Mundial del Trabajo (OIT).
Esto se conoce porque, a pesar del gran secretismo con el que estas negociaciones se están llevando a cabo, en la primavera del año pasado se filtró el borrador del acuerdo en el que se pudo leer como una de las condiciones era que los gobiernos de los estados miembros de este tratado no podrían aprobar leyes respecto a regular sectores estratégicos de la Economía como la banca, los seguros, los servicios postales o las telecomunicaciones. Es decir, que los gobiernos nos dejan en manos de las empresas. Así pues, las empresas no se regirían por las leyes de cada país ni por sus tribunales sino por unas "estructuras privadas de arbitrio" a través de las cuales una empresa puede demandar a un país si sintieran que las leyes de los países suponen obstáculos para su actividad comercial, el acceso a los mercados públicos y a las actividades de suministro de servicio. O sea, privatización de servicios públicos. La sanidad pública europea es el sector más goloso para EE.UU.
 
 
 
Otro punto peliagudo es el referente a la supresión de los aranceles no económicos. ¿Y ésto qué es? Pues barreras no monetarias como la necesidad de tener una licencia, medidas sobre el precio de las cosas o, la más importante para mí, como consumidora: Medidas sanitarias para proteger nuestra salud y el medioambiente. Y ojito porque esta barrera es muy importante de mantener porque, de lograr saltársela el TTIP, Europa abre la puerta al mercado transgénico
 
Hasta ahora, la prohibición de importar maíz y soja transgénica estadounidense de la UE, ha supuesto la pérdida de un mercado muy goloso. Por eso, el potente lobby agroalimentario de EE.UU. no para de presionar a Bruselas para que estas normas se relajen. Pero ojo que es muy retorcido. No se trata de autorizar los productos y semillas transgénicas sino de permitir que se mezclen relajando la normativa respecto al etiquetado, o sea, que los agricultores no sabrían si las semillas que compran son transgénicas o no ni los consumidores si las palomitas de microondas son de maíz transgénico o no. Y atención: El pienso para el ganado. Es muy malvado todo.
 
 
 
Hay que decir que la mayoría del ganado en Europa, en la actualidad, es alimentado con pienso transgénico. La diferencia es que en Europa la ley obliga a que pase una serie de controles que en EE.UU. no. Allí los alimentos transgénicos se consideran igual que los que no lo son. Por cierto, España es el único país de la UE en el que se cultiva maíz modificado transgénicamente. Pero sólo una variedad si sirve de alivio (que lo dudo), en EE.UU. hay 150.
 
Pues sí, amigos, este es el panorama que se nos cierne en el horizonte. Por cierto, que los socialistas que siempre se ha mostrado en contra de este tratado, al final, se bajan los pantalones y han pactado con el PP para votar a favor de ese mecanismo privado de arbitraje el pasado viernes. La votación es el 10 de junio en el Parlamento Europeo.
 
 
 
Yo pienso estar pendiente a ver cómo transcurre este 2015. Y por lo que a mí respecta, haber leído sobre este tema, es el empujoncito que me faltaba hacia el consumo de productos ecológicos. ya veremos en qué acaba todo esto.
 
Os dejo con un fragmento del programa "El Intermedio" donde el tito Wyo y su compi nos lo explica muy bien:
 
 
 
 

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