viernes, 2 de septiembre de 2016

Pedagogía política

Después de varios meses en los que tengo este pobre blog que nadie lee abandonado, regreso temporalmente para escribir sobre algo que hace tiempo tengo en mente y que no encuentro hueco para dedicarle un ratito. ¿Y qué es lo que me anima a forzarme a encontrar un rato para escribir? Pues una frase de Pablo Iglesias en el debate de investidura de hace un par de días.

Cito textualmente si la memoria no me falla: "No podemos votar a favor de un gobierno que modificó el artículo 135 de la Constitución sin contar con la gente".

Pablo Iglesias, puño en alto.


Desde que Pablo Iglesias acudía a los medios de comunicación como profesor de la Universidad Complutense de Madrid, antes de que naciera podemos como partido político, ya hablaba, y mucho,de la manera rastrera en la que Partido Popular y el PSOE se habían puesto de acuerdo para modificar el artículo 135 de la Constitución.  El modo rastrero al que Pablo Iglesias o cualquiera de los miembros de podemos se refieren cada vez que hablan de este tema, es el hecho de que dicha reforma se aprobó por el Congreso de los Diputados un día 2 de septiembre, es decir, en plena "operación regreso" de las vacaciones de agosto, que no es precisamente la época del año en la que los ciudadanos están más pendientes de la actualidad.

No puedo estar más de acuerdo, la manera, casi a escondidas y buscando la menor repercusión mediática fue traicionera. Pero lo que más me indigna de esa reforma es el hecho de que la Carta Magna prevé la posibilidad de que una décima parte de diputados o senadores soliciten que haya un referéndum que nos permita a los ciudadanos participar y secundar, o no, esa reforma. ¿Y lo solicitaron? Por supuesto que no, y un 10% de diputados es la ridícula suma de 35 diputados, senadores aún menos.

Rajoy y Zapatero, allá en el 2011.


Algo así es lo que cualquier político que pretende hacernos ver que estamos gobernados por marionetas en manos de los mercados debe explicar a la ciudadanía. Pues bien, jamás, y mirad que he visto entrevistas de miembros de podemos en radio, televisión y prensa escrita, les he visto explicarlo.

Alguna vez he oído a Juan Carlos Monedero y a Julio Anguita hablar de la importancia de la pedagogía política a la ciudadanía. Creo que estas dos personas son las únicas que se molestan, dentro del poco tiempo que en los medios les dan, en explicar este tipo de asuntos, para tratar de acercar la complejidad de las leyes y la política a los ciudadanos de a pié.

Los políticos saben que es raro que un ciudadano se lea la Constitución Española cuando hay una reforma, la Ley del Regimen Electoral General cuando un presidente en funciones amenaza con convocar elecciones el día de Navidad, o la Ley Orgánica del Poder Judicial cuando se da una puñalada trapera a la Justicia Universal en este país (al final adjunto link de eldiario.es para quien esté interesado. Creédme, es digno de conocer). Pero claro, contamos con que el político no está interesado en que conozcamos  nada de lo importante que nos afecta. Cuanto más ignorantes, más manipulables. 

Por eso al oir las palabras de Pablo Iglesias en el debate me molesté tanto. 

-¡ Pero cojones -pensé yo- explica de una puta vez que podrían haber convocado un referéndum y no lo hicieron!

Y por eso he logrado hacer un esfuerzo en mi apretada agenda para pedirle a quien disponga de minutos en televisión que intente explicar lo que de verdad es interesante y nos afecta. 

No sé cuando podré volver a escribir. Tengo  muchos temas en mente y poco tiempo. Quizás para cuando me llegue la edad de jubilación y tenga algo más de tiempo. Aunque tal y como se plantea el futuro en este país, quizás tenga aún menos tiempo pues me pasaré el día buscando algo para comer en los contenedores de basura...


Link sobre reforma de Justicia Universal:

http://www.eldiario.es/desalambre/Claves-entender-pretende-justicia-universal_0_223978458.html






martes, 9 de febrero de 2016

Machismo everywhere...

El pasado domingo volvió a la tele el programa "salvados", programa que sigo habitualmente. 
Para su vuelta trataban del terrible tema de la violencia machista, una lacra de la que nuestra sociedad no logra deshacerse. El domingo pudimos oir testimonios de víctimas, psicólogos que tratan con los maltratadores, con juristas especialistas en el tema y con las palabras de un maltratador, hecho al que no estamos acostumbrados.

Es el tema del terrorismo machista algo que se debe tratar en las escuelas desde que los niños son bien pequeños, la educación es algo fundamental pues los niños del hoy son los adultos del mañana. Trabajar el respeto y la conciencia de que hombres y mujeres somos iguales es un arduo trabajo que en un futuro daría sus frutos, así como el trabajar en las niñas y en las adolescentes el amor propio y el aprender a respetarse a sí mismas.

Es mucho el trabajo que hay por delante. Como decía una superviviente de malos tratos, todo la labor está por hacer. Y claro, toda la sociedad tiene que colaborar en ello. De nada sirve que se trabaje con los niños en la escuela si luego llegan a casa y ven publicidad machista en la que la mujer no es más que un trozo de carne, un mero objeto, un reclamo publicitario.


Pero además de la publicidad quería destacar un nuevo mundo que he descubierto no hace mucho: La música de raperos que muestran que tienen mucho dinero y se rodean de señoras medio en pelotas.

Me explico. Cuando yo era una niña, Robert Palmer la lió muy gorda con su vídeo "Simply Irresistible" en el que aparecían mujeres muy guapas que no tenían otra función más que adornar. Las feministas se echaron las manos a la cabeza. Recuerdo a mi madre criticando al bueno de Robert.

 

Pues bien, el vídeo de Palmer no era nada comparado con los vídeos de tíos chungos que me trago día sí y día no. Yo soy muy de vídeos musicales. Supongo que es una afición heredada de los años 80, cuando andaba pendiente del programa "rockopop" para grabar mis favoritos en cintas de VHS. Aún recuerdo cuando Michael Jackson estrenó "Smooth Criminal", casi se paralizó el país.

Pero a lo que iba. 

La voz de alarma de mi cerebro la dio el vídeo de un señor llamado Robin Thicke en el que sale él con otro maromo y unas cuantas mujeres escasas de ropa, o directamente en algunas escenas, en pelotas. Eso sí, ellos dos muy trajeados.

En pelotas
Medio en pelotas

Otro buen ejemplo es el de los vídeos de Pit Bull, rey de la cosa chunga donde los haya. Es habitual ver en sus vídeos señoras en bikini y tacones y tíos más feos que pegarle a un padre pero que todas ellas parecen adorar, se supone que porque están forrados y las mujeres somos muy interesadas.
Es tan elegante que lo raro es no volverse loquita por él

Jason Derulo, otro tío elegante

Estos son sólo un par de ejemplos, los canales de música están llenos de muestras. Porque luego están las mujeres que parece que ganan más dinero siendo un reclamo sexual que cantando. Y ojo que  no hablo de Madonna, que en sus inicios me parece que fue bastante transgresora (ahora la veo un poco chufla). Porque la provocación puede servir para conseguir muchas cosas. La provocación puede ser  reivindicativa y combativa como lo fueron los primeros desnudos en la revista "Interviú", que marcaron una época. 
La provocación es un arte. Pero no es eso lo que veo en estos cantantes. Veo ofensa a la mujer por todas partes.

Hablo de cantantes como Nicki Minaj, Jennifer López, o Miley Cyrus.
Nicki Minaj en el vídeo "Anaconda"

Miley Cyrus

JLo y un señor que parece haber perdido algo


Y ante semejante panorama me pregunto: ¿Cómo hacer ver a una mujer joven, una adolescente, que es una mujer poderosa, fuerte e inteligente si luego, por todas partes recibe el mensaje contrario?¿Cómo se hace entender a un joven que hay que respetar a las mujeres si luego le llega que sólo siendo un macarra es como va a triunfar y se le van a rifar las mujeres?

Lo que nos queda por andar...

sábado, 30 de enero de 2016

No se puede ser más mal nacidos

Hace algunos meses que no escribo mi particular opinión sobre las noticias con las que nos despertamos y acostamos cada día. Me fastidia porque no tengo tiempo y me gustaría decir muchas cosas. Estos meses me quemaban los dedos de no escribir. A decir verdad, lo he suplido tuiteando, pero no es lo mismo, 140 caracteres no dan para desahogarse mucho.

¿Y por qué rompo este absurdo e irrelevante silencio que no va a leer ni el perry? Pues porque estoy profundamente avergonzada de esta vieja Europa. Debe ser que el número de centros comerciales por metro cuadrado es directamente proporcional a la insolidaridad.

La Europa feliz 


En mi última entrada, allá por septiembre, hablaba de que España había accedido a regañadientes a aceptar la ridícula cifra de casi 15.000 refugiados. De los cuales, a fecha de hoy, han venido 18. Sí, sí, 18.

Es una absoluta vergüenza. Cada día almuerzo y ceno con una radio en la que no paro de oír las medidas que algunos países europeos están tomando para, imagino, disuadir a todas esas familias de huir del hambre y la muerte propia y de sus hijos.

La Europa de la Vergüenza


Dinamarca ha aprobado confiscar sus bienes para sufragar su estancia en el país y ampliar a 3 años el período de espera para poder solicitar el reagrupamiento familiar, la Unión Europea está amenazando a Grecia, país que ya tiene bastante con sus propios problemas, con expulsarle de la zona Schengen si no controla mejor sus fronteras, Alemania y Suecia han acordado expulsar hasta a 80.000 personas este año, los ataques a albergues y viviendas de refugiados se suceden día sí y día también... Muchos se están viendo obligados a entrar desde Rusia a Noruega en bici a temperaturas de hasta 30 grados bajo cero.

¿Es esta la gran Europa, la vieja y sabia Europa? ¿Es esta la Europa que estamos dejando a nuestros hijos?
¿No hemos aprendido aún de errores del pasado?

Y mientras España... ¿dejará de mirar hacia otro lado?¿Piensan que distrayéndonos con pactos poselectorales nos olvidamos de lo que sucede en el resto del mundo?

No se puede ser más mal nacidos.